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Rock y tango

El domingo Andrés Calamaro dio un concierto en el Palacio de Congresos. La verdad es que estuvo muy bien, con un repertorio variado en el que tocó canciones más o menos de todas sus épocas y discos, desde su etapa de Los Rodríguez (Todavía una canción de amor, Me estás atrapando otra vez, Canal 69…) a canciones de sus discos más recientes (Carnaval de Brasil, Los chicos…).

No faltaron un par de tangos, cantados con el suficiente desgarro que requieren unas letras y una música con tanto sentimiento. No deja de ser curioso que la gente en el concierto del domingo se desgañitara cantando las canciones de rock, pero que también se supiera la letra de los tangos. Me atrevería a decir que el tango como estilo musical le debe a Andrés Calamaro que se haya popularizado entre gente joven no argentina que quizá de otro modo nunca se habría comprado en su vida un disco de este género. Calamaro ha versionado canciones que escuchaban mis padres cuando tenían menos años que yo (Volver, Algo contigo, El arriero…). A mí empezó a gustarme el tango a raiz de acudir al concierto de presentación del disco “Tinta roja” de Calamaro, donde tocó fundamentelmente tangos recopilados en este disco y en “El cantante”, que es uno de mis preferidos. No me canso de escuchar este disco, que además lo tengo dedicado por él. No sé cuántas veces he podido escucharlo… A veces se me pone la carne de gallina con algunas canciones.

Tampoco faltaron canciones de las que siempre toca en todos los conciertos (Flaca, Paloma, Crímenes perfectos…).

La anécdota del concierto fue el “pique” de Calamaro con el diario “El País”. Al parecer, no mencionaron su concierto en el suplemento cultural, y lógicamente, no le sentó muy bien. Hizo varias alusiones jocosas sobre el tema, entre otras que “en este país se pasa de Serrat a Amaral; ni Loquillo, ni Urrutia… “. Y la verdad es que tiene mucha razón.  Y que conste que a mí también me gusta Amaral. Yo habría puesto algún ejemplo más radical, como por ejemplo “los triunfitos”, que tienen más publicidad que artistas con décadas de trayectoria musical y además trayectorias de calidad.

Para finalizar, un parrafito de “Jugar con fuego”, un tango de Calamaro (en este caso no es una versión) que tocó en el concierto del domingo:

“Es inmoral, sentirse mal, por haber querido tanto. Debería estar prohibido haber vivido y no haber amado”.

Tesoros de Madrid

En una ciudad tan grande y con tanta historia como Madrid, es fácil descubrir nuevos lugares interesantes en los que nunca antes habías estado. Este es el caso del parque de El Capricho, al que fui el domingo pasado por primera vez. Es un lugar muy agradable de visitar, sobretodo en un día tan bonito como el domingo pasado, en el que hacía una temperatura estupenda. Según he leído, el parque fue mandado construir por la duquesa de Osuna a finales del siglo XVIII. La idea de la duquesa era construir una finca de recreo en lo que antes eran las afueras de Madrid (hoy en día la ciudad se ha expandido tanto que esa zona ya forma parte de Madrid capital). El parque estuvo en manos privadas hasta hace relativamente poco tiempo; en los años 70 lo compró el Ayuntamiento de Madrid, y gracias a eso, ahora todos podemos disfrutarlo.

Lo tienen muy limpio y cuidado, y antes de entrar hay que pasar por unos tornos (eso sí, sin pagar), ya que sólo dejan entrar a un determinado número de personas simultáneamente, lo que afortunadamente contribuye al buen mantenimiento del parque.

Algunas fotitos para animaros a visitarlo a los que no lo conozcáis:

Exedra en la Plaza de los Emperadores:

 

Estanque:

Aniversario

Acabo de darme cuenta de que el día 7 de este mes fue mi primer aniversario bloguero. Es decir, el primer día que escribí un post en este blog. Aunque al principio empecé con muchas ganas, la cosa ha ido decayendo bastante… Supongo que por falta de tiempo, por temor a decir más tonterías de las necesarias o por miedo a contar cosas que no interesen lo más mínimo.

Lo que más me gusta de escribir en un blog, a parte de leer los comentarios que te han dejado sobre lo que has escrito, es cotillear las estadísticas. En el primer post que escribí, dije que las posibilidades de que alguien que no me conoce de nada entrara en mi blog eran muy escasas. Sin embargo, esto no ha resultado ser así, ya que muchas de las visitas que se han contabilizado proceden de personas que han llegado a mi blog de forma muy casual, tecleando alguna palabra clave en Google que les ha traído hasta aquí. Es divertidísimo ver las cosas que la gente busca en Google. Por ejemplo, ha habido más de uno que ha llegado a mi blog escribiendo “despedir a un empleado”, “divorcio e hipoteca”… Me parece muy curioso ver el ránking de los posts más consultados. Hay un post que ha sido consultado muchísimas veces (muchísimas, teniendo en cuenta que este blog no se publicita en ninguna parte, ni está vinculado a una empresa o personaje famoso). En concreto 350 veces. Se trata de un post en el que hablaba de una película coreana. Debe de ser que no hay mucha gente que haya escrito sobre esa película en Internet (al menos en lengua española).

En fin… que a pesar de la decadencia, al menos el blog todavía no ha muerto, lo cual es bastante, porque me juego lo que sea a que la mitad de los blogs que se abren en todo el mundo no aguantan vivos ni un año. Me pregunto si WordPress, Blogger y demás eliminarán los blogs muertos desde hace tiempo o éstos seguirán flotando en el ciberespacio hasta que sus dueños decidan enterrarlos.

En los últimos meses me he dado cuenta de una cosa: por mucho que queramos convertir nuestra boda en un momento idílico, romántico y especial, detrás de todo eso sólo hay una realidad: el matrimonio es un trámite administrativo, parecido a renovarse el DNI o inscribirse en el padrón municipal. Y aunque al principio no lo ves en absoluto de tal forma, no pasa nada, ya se encarga la Administración Pública de joderle el lado romántico a tu visión del matrimonio.

Es increíble la cantidad de papeles que te piden para casarte. Ni que fuera para tanto… Pero lo más divertido es cuando, una vez que has conseguido recopilar todo, te presentas en el Registro Civil justo el primer día de la huelga de funcionarios de justicia sin tener ni puñetera idea de que ese día había huelga. Una cola impresionante, la gente protestando, el Registro Civil cerrado, los funcionarios gritando en la puerta con fotos de Esperanza Aguirre con nariz de Pincocho… Más de media hora tarde, por fin abren el Registro. Claro, la gente estaba nerviosa y empezó a colarse todo el que podía, a empujón limpio. En la puerta estaban dos hombres, no sé si guardas de seguridad, que sólo dejaban pasar a quienes tenían cita previa. Así que después de pasar una hora en la cola muertos de frío, cuando por fin estábamos a punto de entrar, no nos dejan pasar porque nuestro trámite no se gestiona con cita previa. ¿Servicios mínimos? ¿Qué es eso?

Y es que, además, no es suficiente con fastidiarle el día a la pareja que se va a casar, sino que además, tienes que llevar a un testigo para realizar el trámite. Así que el amigo que venía con nosotros perdió toda la mañana para nada.

Varias semanas después, una vez cerciorados de que la huelga se había acabado, volvemos al Registro Civil con nuestros papeles y otro testigo diferente para no darle el coñazo siempre al mismo. Otra vez nos encontramos con la cola del siglo, y eso llegando una hora antes de abrir. Y es que una mente privilegiada, en algún momento de la historia de nuestro municipio, decidió unificar todos los registros de Madrid en uno. Una medida de lo más ventajosa para el ciudadano, así como para el personal del Registro, que tiene que estar quemadísimo.  Porque me parece lógico que quiesieran unificar los datos de los ciudadanos en una única base de datos, pero… ¿la tecnología no permite acaso hacer eso sin necesidad de que todos trabajen en el mismo edificio?

Y por último, tengo suerte de que M no sea inmigrante. Y no porque yo sea racista, ni mucho menos. Lo digo porque las parejas mixtas (español e inmigrante) lo tienen todavía más difícil. Me parece bien que intenten evitar matrimonios de conveniencia para conseguir la nacionalidad (yo me imaginaba a Gerard Depardieu y Andie McDowell), pero… ¿cómo averiguar quién se casa por amor y quién por el dinero o por cualquier otro motivo?

Estas Navidades estuve unos días en Vigo y alrededores. Esa zona de Galicia la conozco menos, y la verdad es que me encantó. Galicia no tiene desperdicio; lo único que no me gusta es el clima: tanta humedad, tan pocos días de sol… Los que viven allí desde siempre están acostumbrados y yo creo que hasta les gusta. Yo estuve viviendo en Galicia 8 años, y durante todo ese tiempo no conseguí adaptarme del todo. A mí la lluvia me produce mucha tristeza.

Hay una canción de Siniestro Total muy conocida donde hablan de Galicia reutilizando la música de otra canción (Sweet Home Alabama). Esta canción tiene una frase muy significativa que siempre me ha gustado: Donde la lluvia es arte y Dios se echó a descansar. Una frase corta pero que expresa muchísimo.

Pero cuando vas de vacaciones a Galicia el clima no importa tanto, porque todo lo que puedes encontrar allí suple con creces las incomodidaes de la lluvia y la humedad.

Incluyo unas fotos de los lugares que más me gustaron: el castro de Santa Tecla (cuya ocupación está datada entre el siglo I a.C y el siglo I d.C., coincidiendo con la época de la conquista romana).Castro de Santa Tecla

La playa de Patos, en Nigrán (con las Cíes al fondo):

Playa de Patos con las islas Cies al fondo

Una puesta de sol tomada desde Monteferro (creo que uno de los atardeceres más bonitos que he visto, no sé si la cámara lo ha captado como yo lo vi).

Puesta de sol tomada desde Monteferro (Nigrán)

Los desatinos de Hollywood

Esta semana he escuchado y leído con asombro que han nominado a Penélope Cruz y a Javier Bardem a los Globos de Oro del 2009 por Vicky, Cristina, Barcelona. Yo no soy ninguna experta en cine, pero cuando vi esa película hace unos meses me sentí muy decepcionada. Me parece, sin duda ninguna, la peor película de Woody Allen, y no sólo lo pienso yo; toda la gente con la que he hablado sobre esa película piensa exactamente lo mismo que yo. De manera que, ¿por qué narices ha recibido nada menos que 4 nominaciones a los Globos de Oro? ¿Es que en Hollywood no han visto la misma película que hemos visto aquí? Y lo peor es que, como todos sabemos, si la han nominado a los Globos de Oro es muy probable que acabe recibiendo también varias nominaciones a los Oscar.

Todo en Vicky, Cristina, Barcelona da la sensación de haberse encajado a presión, de forma artificial y forzada: los actores (sobretodo Bardem y Penélope, los españoles de moda), los escenarios (Barcelona y Oviedo), un argumento previsible, unos diálogos simplones (sobretodo comparándolos con los guiones brillantes y poco convencionales a los que nos tiene acostumbrados Woody Allen), un narrador que te va relatando todo, sin dejar ni un resquicio para que cada uno saque sus propias conclusiones…

Afortunadamente, Rebecca Hall (la actriz que interpreta a la chica americana morena) también ha recibido una nominación. Para mí fue la mejor interpretación de la película. Bardem es un buen actor, pero el papel que interpreta se queda corto para él, no le permite lucirse ya que carece de la fuerza que suelen tener los personajes que interpreta (como Ramón Sampedro o el asesino de No es país para viejos).

En cuanto a Penélope Cruz… sin comentarios. Nunca me ha gustado como actriz. Reconozco que es muy guapa, pero ser actriz no es ser modelo, hay que tener algo más, y ella no lo tiene. Ya me pareció alucinante que la nominaran al Oscar por Volver, donde, desde mi punto de vista, sobreactuaba todo el tiempo, así que como gane el Oscar por esta película, os juro que reniego de los Oscar para el resto de mi vida. Creo, además, que siempre le dan papeles para su lucimiento personal, pero no para lucirse como actriz, sino para lucirse como mujer. En esta película está más claro que el agua. Resulta que aparecen dos chicas guapísimas (Rebecca Hall y Scarlett Johanson), pero el guión está pensado para que parezca que Penélope está por encima de ellas, que ella es más guapa que nadie y punto. Creo que la única película donde me ha gustado su interpretación ha sido Elegy, de Isabel Coixet, donde por suspuesto también se lucía de lo lindo, pero en este caso su lucimiento tenía un sentido, ya que servía para resaltar lo que sucedía en la segunda parte de la película (el carácter efímero y vulnerable de la belleza física).

Sólo espero que la gente que no ha estado nunca en España no piense que todas las mujeres españolas somos como el personaje histérico, desequilibrado y chillón  que interpreta nuestra amiga Penélope, que se pasa toda la película pegando voces.

Esta mañana he formado parte de un tribunal de selección de personal, lo cual ha resultado una experiencia nueva para mí. Hoy ha sido la primera vez en mi vida que he pasado por esta situación “viendo los toros desde la barrera”, con la tranquilidad del que no se juega nada. Y esto me ha hecho pensar y recordar muchas cosas.

Hace exactamente cinco años me presenté a una selección de personal para trabajar 6 meses en la Administración Pública, en un archivo, exactamente en las mismas condiciones que las personas que han acudido hoy a las entrevistas. Sólo cinco años. Entonces yo estaba empezando a preparar las oposiciones, tenía 24 años, muchos nervios y muy poca experiencia profesional. Nos hicieron una entrevista y un examen tipo test de archivística. Me seleccionaron. Y trabajé 6 meses en el archivo. Y luego me fui al paro. Y no tardé mucho en darme cuenta de que si no preparaba las oposiciones era probable que me pasara el resto de mi vida trabajando de aquella manera, 6 meses en un sitio, otros 6 en otro… Y así.

Creo que ya lo comenté anteriormente, pero al vivir experiencias como la de hoy vuelvo a darme cuenta una vez más del gran acierto que tuve al prepararme las oposiciones. Quizá la mejor decisión de mi vida. Hace cinco años ni me hubiera imaginado que no mucho tiempo después yo estaría al otro lado, seleccionando y no siendo seleccionada.

Uno a uno iban pasando, cada uno con sus historias personales. Todos necesitados de trabajo. Y me ha producido cierta pena que algunas personas con currículos brillantes estuvieran allí, aspirando a un puesto de trabajo que sólo les va a dar de comer 6 meses. ¿Qué solucionan 6 meses? Mis compañeros de tribunal me han dicho: “Bueno, M., algo es algo, por lo menos trabajan 6 meses”. No sé… Creo que las cosas deberían ser de otra manera. Alguien en este país debería hacer algo con el tema del trabajo. A lo mejor lo veo todo un poco negro hoy, pero creo que no se puede llevar una vida estable y segura trabajando unos meses al año.

Metro de Madrid

Cuando todo el mundo está preparando sus disfraces para Halloween, el sábado pasado organizamos en nuestra casa una fiesta de disfraces ajena a toda celebración socialmente multitudinaria. Celebrábamos el cumpleaños de mi novio, y para darle un poco de vidilla al asunto, nos disfrazamos de estaciones de metro. Es una pena que no pueda colgar las fotos en el blog (podría hacerlo, pero prefiero permanecer en el anonimato, aunque la mayor parte de la gente que entra en el blog me ve la cara todos los días).

Si alguna vez hacéis una fiesta de disfraces y no sabéis de qué disfrazaros, os recomiendo que propongáis esta temática. A la gente se le ocurren ideas de lo más peculiares, y una misma estación de metro puede dar lugar a disfraces totalmente distintos. Además, si lo piensas, prácticamente puedes disfrazarte de todas las estaciones: algunas por el nombre (Sol, Colón, Quevedo, etc.) y otras por el lugar en el que están o por lo que representan (Ventas, Chueca, Casa de Campo, etc.).

Por ejemplo, un amigo mío se disfrazó de cura (estación de Iglesia) y luego llevaba en la mano un bollito de pan al que le había puesto unas alitas y una aureola (estación de Pan Bendito). Otro gran disfraz fue el de guardia civil armado de una porra (Palos de la Frontera). Otro amigo mío se pegó por toda la ropa fotocopias de billetes de 50, 100 y 500 euros (estación de Prosperidad). Una amiga iba vestida de médico (Gregorio Marañón), otra de azafata (Barajas)… Yo me disfracé de Tribunal. Al principio iba a ir de juez, pero como no encontraba el atuendo adecuado, me disfracé de la Justicia (para qué nos vamos a rebajar a ser sólo el que imparte justicia, cuando podemos ser la Justicia en sí misma). Así que llevaba una túnica larga y blanca, una espada y una balanza (al más puro estilo mitológico greco-latino).

En fin, a lo mejor somos un poquito raros, pero, ¡y lo bien que nos lo pasamos!

La ciudad que nunca olvida

Llevo desde que volví de vacaciones intentando sacar un ratillo para hablar de mi viaje a Berlín en el blog, pero no sé muy bien por qué, últimamente no estoy muy inspirada. Aunque los recuerdos e impresiones de un viaje no se olvidan nunca, no quiero dejar pasar la oportunidad de poder entrar en mi blog dentro de un tiempo y leer lo que en su día escribí sobre ello.

Berlín es una ciudad bonita, podría decirse que lo es, pero su interés no reside en absoluto en lo meramente estético. Se trata de una ciudad emblemática, un testigo excepcional del lado más dramático de la historia del siglo XX europeo. Es como una ciudad que nunca olvida, con referencias abundantes a la II Guerra Mundial, el holocausto, la división de Alemania y la Guerra Fría.

A pesar de que han pasado casi 20 años de la caída del Muro, todavía se distingue claramente la parte de la ciudad que perteneció a la República Democrática y la parte que perteneció a la República Federal. Sin duda alguna, el interés turístico se centra principalmente en la antigua zona socialista, donde se produce una mezcla curiosa de edificios grandiosos reconstruidos tras la destrucción sufrida por los bombardeos, edificios sobrios característicos de la etapa comunista, y también construcciones totalmente decadentes donde el movimiento “okupa” desarrolla sus actividades culturales con sus cines, teatros y cafeterías “antisistema”. El encanto de la antigua zona comunista se aprecia también en otros detalles: la gente apenas viaja en coche por esa zona de la ciudad; la mayoría utilizan el tranvía o van en sus bicicletas, a diferencia de la otra zona, donde no hay tranvía y se observan muchos más coches y muchas menos bicis.

Por otro lado, las abundantes alusiones al holocausto indican, a mi parecer, un cierto sentimiento de culpa o un deseo de que nadie olvide lo que pasó. Por esta razón, han construido un gran monumento al holocausto (en la zona donde estuvo el búnker en el que murió Hitler), hay también un Museo de los Judíos, una exposición permanenete al aire libre titulada “La topografía del terror” (en las ruinas de los antiguos cuarteles de las SS y de la Gestapo) y puede visitarse el cercano campo de concentración de Sachsenhausen.

Sorprendentemente, Berlín es mucho más barato de lo que me imaginaba. Un día cenamos en un restaurante italiano donde las pizzas costaban 3 euros (en Madrid por ese precio no te dan ni la masa sin hornear).

Os pego una foto “de interés profesional”, la Staatsbibliothek (la Biblioteca Nacional de Alemania). Los que sois bibliotecarios, ¿no pensáis que tanta hierba trepadora queda muy mona en la fachada, pero que debe ser malísimo para la conservación de los libros (seguro que es un hervidero de insectos y de humedad)?
Biblioteca Nacional de Alemamia

Una foto curiosa: el centro cultural Tacheles. Es un edificio ruinoso (como podéis comprobar) en una calle bastante céntrica de la ciudad (de hecho está al lado de un edificio bastante lujoso), que fue “okupada” por un grupo de artistas poco después de la caída del Muro. Estos okupas se hicieron tan famosos y atrajeron tanto interés, que la constructora decidió mantener el alquiler simbólico de un marco al mes.

Tacheles

Para terminar, una foto más típica, la de la Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche (¡cuánta consonante para tan poca vocal!). Es una iglesia que fue destruida en la II Guerra Mundial. La desescombraron y la dejaron tal cual, sólo que a su lado construyeron otra iglesia muy moderna. Al conjunto lo llaman “la muela picada”.

Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche

Tokio Blues (Norwegian Wood)

A mucha gente le gusta leer libros fantásticos, de intriga o de aventuras porque mientras los leen, se evaden de la realidad y se ponen en la piel de personajes con vidas emocionantes y totalmente distintas a las de la gente corriente. A mí de vez en cuando también me gusta leer este tipo de libros, pero, sin duda alguna, el tipo de literatura que más me gusta es el que trata sobre la vida de personas normales. Sólo con ese tipo de libros logro emocionarme de verdad hasta el punto de que, cuando termino de leerlos, no me olvido tan fácilmente de sus personajes; se quedan durante un tiempo en mi cabeza como si hubieran existido realmente en mi vida.

Esto es exactamente lo que me ha pasado con Tokio Blues, una novela que quería leer desde hacía tiempo y que no me ha decepcionado lo más mínimo. El argumento del libro se desarrolla en Japón, pero en realidad eso no tiene demasiada importancia, ya que lo que les sucede a los personajes perfectamente podría ocurrirles en España o en cualquier otro lugar. Una galería de personajes, a mi parecer nada convencionales, te va atrapando poco a poco, descritos en primera persona en un extenso flashback por parte del protagonista.

Una novela sobre temas universales (la muerte, el amor, el sexo…) tratados de un modo especial que no sabría definir con exactitud. Y sobretodo, una novela sobre la soledad, sobre lo difícil que resulta a veces encontrar tu sitio en el mundo, y sobre la delgada línea que separa la felicidad de la depresión y la autodestrucción.

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