Fuentes web
Entradas
Comentarios

Microrelatos

La editorial SM ha convocado un concurso de microrelatos. Se trata de escribir un microrelato de un máximo de 160 caracteres, que debe comenzar por la frase “No quedaban libros…”. La verdad es que resulta complicado escribir algo que tenga un cierto argumento y coherencia en tan poco espacio, pero hay gente por el mundo con una imaginación y una capacidad creativa asombrosas. Se pueden leer algunos relatos realmente buenos en la web del concurso.

Yo he presentado también mi propio microrelato. Quien quiera puede leerlo (y votarlo, jeje) en la siguiente dirección:

http://www.microrrelatos-sms.com/stories/925

Y quien quiera, que se anime a escribir algo. Que las musas os acompañen.

Descubriendo Los Planetas

Hace casi 10 años, cuando empecé a salir con M., yo tenía un gusto musical deleznable. Bueno, todo es relativo, claro está. En aquel entonces no me parecía que tuviera mal gusto, pero cuando ahora pienso en el tipo de música que escuchaba, casi se me revuelve el estómago… El caso es que, con los años y sin que me diera cuenta, M. se ha convertido en mi gurú de la música. De hecho, todo empezó con M, de Los Piratas, una canción que no habría conocido si él no me la hubiera puesto en un radiocassette (sí, por aquella época, allá por el año 2000, aún seguían existiendo los cassettes).

Tener un gurú de la música, que te guíe “por el buen camino”, tiene sus ventajas y también sus inconvenientes. El principal inconveniente es que si el gurú se equivoca, tú también te equivocas, y esto significa que puedes perderte grupos musicales geniales sólo por cabezonería. Éste ha sido el caso de Los Planetas. Aún no podemos explicarnos muy bien por qué no hemos escuchado antes a Los Planetas. M. no tenía ningún disco de ellos ni se bajaba canciones suyas, así que yo ni me molesté en descubrir si podían gustarme o no. Para nosotros hubo una época en que Los Piratas eran lo mejor de lo mejor. Y como los comparaban con Los Planetas, no sé, no debía de hacernos gracia que los compararan porque para nosotros eran únicos. A ello se suma que Los Planetas no son un grupo “fácil de escuchar” al principio. La voz del cantante se oye muy baja, apenas se escuchan bien las letras.

Afortunadamente, durante el 2009 estas circunstancias han cambiado. El gurú ha rectificado y yo he ido a la zaga descubriendo lo buenos que son Los Planetas. Aún me quedan muchas canciones por escuchar, ya que me he perdido muchos años de carrera musical, pero lo que voy oyendo me gusta mucho. Me gustan las letras, a pesar de que cueste trabajo oírlas bien, y también su estilo musical. Las canciones suelen ser cortas; dicen lo que tienen que decir y punto, sin enrollarse más de lo necesario. Tan pronto escriben una canción de odio absoluto por una ex pareja (Pesadilla en el parque de atracciones, Himno generacional), como te encuentras con canciones de amor increíbles pero totalmente alejadas de la ñoñería y la cursilería  (De viaje).

He encontrado en youtube el vídeo de Qué puedo hacer. “Qué puedo hacer si después de tanto tiempo yo te dejo de querer”. Cuánto contenido para una frase tan sencilla. Y quién no ha tenido nunca un “Amador” al que acudir una y otra vez por si aparecía por allí el chico/a que te gustaba.

La verdad es que el videoclip es malísimo, pero bueno, lo que importa realmente es la canción, así que ahí va:

Aprovechando que se acaba el año, me apetece hacer una recapitulación de las películas que he ido a ver al cine durante este año. Probablemente haya miles de listas elaboradas por críticos de cine y super expertos en la materia, pero sinceramente me da igual. Mi lista se basa en mi criterio personal y sólo optan a este “valioso” reconocimiento las películas que he ido a ver al cine. Mi top 5 es el siguiente:

En quinta posición: Si la cosa funciona. Probablemente no sea de las mejores de Woody Allen, pero con esta película se me quitó el mal sabor de boca de “Vicky, Cristina, Barcelona”, a la que puse de vuelta y media en otro post. Con “Si la cosa funciona”, volvemos al Woody Allen de siempre. Aunque pueda resultar repetitivo para algunos, yo no me canso de su prototipo de protagonista hipocondríaco y obsesivo, de su peculiar sentido del humor, de sus diálogos ágiles, de su capacidad para crear películas divertidas y originales a partir de argumentos sencillos (y en ocasiones casi inexistentes)… Woody Allen es capaz de crear una película genial sólo con un argumento basado en el “chico conoce chica”. Y eso es algo que no todo el mundo puede hacer.

En cuarta posición: Up. Una película de dibujos con un argumento muy original en la que el protagonista no es un animal, ni un objeto inanimado que cobre vida de repente, ni una princesa… sino un anciano. La idea me pareció muy buena desde el punto de vista educativo de fomentar cierto respeto o admiración por la gente mayor, cosa que actualmente brilla por su ausencia. Lo mejor de la película es la parte en la que, sólo mediante las imágenes y la  música (preciosa, por cierto, a mí me daba ganas de llorar), sin ningún diálogo, se cuenta la historia del protagonista y de su mujer: cómo pasan los años juntos, su viaje frustrado a las cataratas Paraíso, su imposibilidad de tener hijos, el amor que se tenían el uno al otro… Bellísimo.

En tercera posición: Celda 211. En contraposición con la anterior, una película violenta con un tema tan duro como el de las cárceles. El argumento me pareció buenísimo, las interpretaciones excelentes (especialmente la de Luis Tosar) y el final es el que tiene que ser dadas las circunstacias en las que se acaba desarrollando todo. Una de las mejores películas españolas que he visto en los útimos años.

En segunda posición: Gran Torino. Una película con el gran Clint Eastwood como protagonista, sobre los prejuicios, el racismo, los odios irracionales… y también sobre la amistad que en ocasiones, de forma totalmente inesperada, surge entre personas completamente distintas.

En primera posición: Slumdog Millonaire. Quizás no soy muy original en mi elección, pero fue una película que me cautivó desde principio a fin y que tiene todos los ingredientes para cumplir el objetivo principal de una buena película: entretener y emocionar. Quizás el argumento resulte poco creíble, pero si no encontramos un resquicio de fantasía en el cine, dónde vamos a encontrarlo si no en esta vida… Pese a esa nota de fantasía o de historia increíble, también se refleja la dura realidad de la vida en la India, y este contraste es quizás lo que la hace tan especial. Hacía tiempo que no me emocionaba tanto en el cine. Debo reconocer que lloré y que, si vuelvo a verla, probablemente lo haga otra vez.

En ocasiones oigo taladradoras

Trabajar todos los días con una horda de obreros taladrando la calle dos metros más abajo de tu cabeza, es algo que no se lo deseo a nadie, y menos si encima, como yo, sufre de migrañas. Por si fuera poco, a veces acompaña al melodioso sonido un desagradable olor a goma quemada que me produce mareos… No sé si cortarme la cabeza directamente, o enviarle la factura al señor Gallardón con el importe total de todas las pastillas que me he tenido que chutar para aliviar el dolor de cabeza. Más les vale que la calle quede bonita…

Lo que no entiendo es por qué puñetas tenían que levantarlo todo. Tampoco estaba tan mal… ¿No se supone que estamos en crisis? ¿No se supone que no hay dinero para nada? Además, ya que las obras las estamos financiando los contribuyentes, al menos que nos hagan un descuento del IRPF a los que tenemos que soportarlas todos los días. De verdad, esto es insufrible.

Ama tu destino

Hace unos días terminé de leer El día que Nietzsche lloró, de Irvin D. Yalom. Es una novela que me recomendó leer mi tía R. hace ya unos cuantos años. Mi tía R. es psicóloga, y después de haber leído esta novela, creo que bien puede considerarse un libro fetiche para psicólogos, psiquiatras, y también estudiosos o aficionados a la filosofía. A quienes no ejercemos ninguna de estas profesiones tampoco nos viene mal leer esta novela, pues te hace  reflexionar mucho sobre la vida, además de servir como fuente de información sobre las teorías filosóficas de Nietzsche, los comienzos del psicoanálisis y sobre la vida de una galería de personajes históricos muy interesantes como Joseph Breuer (médico vienés de finales del siglo XIX), el conocidísimo inventor del psicoanálisis Sigmund Freud, la escritora Lou Salomé y por supuesto el filósofo Friedrich Nietzsche.

La mayor parte de los datos personales que se dan en esta novela sobre sus personajes son reales, lo cual me sorprendió cuando me enteré de ello al terminar el libro y leer la nota final del autor. Lo único que no es real es la relación entre Joseph Breuer y Friedrich Nietzcshe, que por otro lado, es el tema principal de la novela: un Friedrich Nietzsche aquejado de fuertes migrañas acude a la consulta del prestigioso doctor Breuer. Lo que no sabe Nietzsche es que ha llegado hasta allí como resultado de un complot urdido por una antigua amiga y enamorada suya, Lou Salomé, que teme que Nietzsche se suicide debido a su “desesperación” provocada por su soledad y las traiciones sufridas. Lou Salomé le pide a Breuer que “psicoanalice” a Nietzsche sin que éste se entere para tratar de curar su “desesperación”. El motivo por el que Lou acude a Breuer radica en que el médico vienés había tratado a una chica sus problemas psicológicos a través del diálogo, lo cual, para la época en la que se desarrolla el libro, era toda una novedad ya que no existía la psicoterapia. El caso de esta chica, Bertha Pappenheim, por lo visto fue real. Breuer trató a esta mujer (a la que llamaba en clave Anna O. para preservar su identidad) y el análisis de este caso dio origen a la publicación de una obra conjunta de Breuer y Freud, Estudios sobre la histeria. En la novela, Bertha Pappenheim desempeña un papel fundamental.

Es un libro fácil de comprender a pesar de la profundidad de los temas que trata. Culauier persona, aunque desconozca por completo las teorías de Nietzsche, puede leer esta novela y entenderla perfectamnte. Eso sí, si no estás muy “puesta” en filosofía, como es mi caso, puedes tardar bastante en leerla, ya que la mayor parte del libro se basa en diálogos entre Nietzsche y Breuer, donde se tocan muchas de las teorías del filósofo. Entre ellas se pueden encontrar algunos secretos para encontrar la felicidad y la calma espiritual. El propio protagonista encuentra su felicidad cuando descubre una de las máximas de Nietzsche: amor fati (ama tu destino). Esta idea entronca con la del eterno retorno: si nuestra vida se repitiera de forma idéntica una y otra vez durante toda la eternidad, ¿no intentarías cambiar a toda costa aquello que odias de ella? ¿No intentarías crearte un destino que pudieras amar?

Ana Bolena y la obsesión de un rey

Aunque tengo muchísimo que aprender aún, la Historia es un tema que me apasiona y que cada vez me gusta más. Algunos capítulos de la Historia son especialmente impactantes; cuando tienes noticias de ellos por primera vez te quedas fascinada, y sólo quieres saber más y más sobre ellos, llegar al conocimiento absoluto del tema (cosa que en Historia es difícil, porque siempre hay diversidad de opiniones sobre los mismos hechos entre las diferentes personas que se dedican a transcribir la Historia).

Éste es el caso de la historia de Ana Bolena y Enrique VIII de Inglaterra. Conocí esta historia hace ya varios años a través de la película “Ana de los mil días” (una película de finales de los 60 con un Richard Burton representando el papel del rey Enrique VIII). Quizás había oído o leído algo anteriormente, pero desde luego esta historia no me impactó en absoluto hasta que ví esta película.

Esta mañana he estado viendo otra versión cinematográfica de la misma historia, “Las hermanas Bolena” (el título original es The other Boleyn girl) , que estrenaron el año pasado en el cine. Ambas películas se basan len os mismos acontecimientos históricos, pero, al igual que en los libros de historia, también en este caso se dan ciertas diferencias y diferentes enfoques.

Al ver la película, una vez más se me ha despertado el interés por esta historia increíble pero cierta: la historia del rey que cambió el devenir de toda una nación sólo por su deseo sexual hacia una mujer, la carismática Ana Bolena. En las dos películas que menciono, se da una imagen de Ana como una mujer ambiciosa y calculadora. Pero yo no lo veo exactamente así. Ella no quería ser una simple amante del rey. No quería que sus hijos fueran unos bastardos. Hay que tener en cuenta el papel que la mujer representaba en aquella época: un ser inferior, a la sombra de los hombres que lo dominaban todo. En esas circunstancias, para una mujer había pocas salidas, pocas opciones. Y ella jugó con lo único que tenía: su capacidad de seducción.

Enrique VIII se enamoró de ella, o quizás sólo la deseaba sexualmente, pero ella no quiso mantener relaciones con él sin estar casada, no quería ser una más. Es alucinante lo que hizo aquel hombre para poder tenerla: cambiar la religión de un país para divorciarse de Catalina de Aragón, su esposa, y poder casarse de nuevo, algo que la Iglesia Católica no quería permitirle.

Ana consiguió ser reina, pero acabó decapitada por orden de su propio marido. El motivo: una mezcla entre el hecho de que Ana, al igual que Catalina, tampoco dio a luz un hijo varón, y por otro lado, los rumores de  infidelidad.

Pero a pesar de su dramático final, de alguna manera logró el objetivo que perseguía: su hija Isabel llegó a ser reina de Inglaterra.

Hace unos años estuve en Londres. Os cuelgo a continuación una foto del lugar excato en el que fue decapitada Ana Bolena, foto que no pude evitar tomar cuando visité la Torre de Londres (soy así de morbosa, qué le vamos a hacer):

Elegía a un gran hombre

Ayer, 22 de septiembre, murió mi tío M.B. Murió después de más de dos años luchando contra la Enfermedad, en mayúsculas, la peste del siglo XXI, la terrible enfermedad que te carcome las entrañas sin darte cuenta.

73 años para vivir una vida apasionante, porque mi tío aprovechó el tiempo al máximo: político, empresario, escritor, padre de familia…  Amante de la tierra que lo vio nacer, donde fue presidente preautonómico de la Junta de Extremadura, y donde dio trabajo a miles de personas gracias su actividad empresarial en el sector de la producción de tabaco. Su novela “Los medieros” está ambientada en La Vera (Cáceres), en ese mundillo de los tabaqueros extremeños. Hace poco rodaron una película basada en su novela, pero aún no la han estrenado y ya no podrá verla.

En lo personal, un hombre muy generoso (no todo el mundo con dinero lo es), siempre dispuesto a ayudar a la gente. No tuvimos un trato muy frecuente, pero tengo buenos recuerdos de él. La última vez que hablamos me dijo que le daba mucha pena no poder venir a mi boda. Ya le quedaba muy poco…

Estés donde estés, te recordaremos con cariño, tío M.  Hasta siempre.

All you need is love

Cualquier cosa que diga sobre lo que sucedió en mi vida el día 5 de septiembre puede sonar típico, cursi y exagerado. Siempre me he reído un poco de aquellas personas que van diciendo que el día más feliz de su vida fue el de su boda. Suena típico, cursi y exagerado. Sin embargo, tengo que decir que a partir de ahora no podré reirme tanto. A pesar de lo cansado que es organizarlo todo y de la cantidad de imprevistos que surgieron a última hora,  debo decir que todo salió mejor de lo que nunca hubiera imaginado y que ese día no es un día cualquiera.

M. y yo queríamos una boda diferente, y creo que lo logramos a juzgar por los comentarios de la gente que asisitió. La playa, la música, ese puntillo cómico… Hasta hubo luna llena esa noche.

Quiero dar las gracias a todos los que acudieron por haber estado allí en “nuestro día” a pesar de lo lejos que estaba el lugar de celebración para todos. Muchas gracias especialmente a mi amiga A. (que a veces lee mi blog, aunque ha escrito poco) y a mi amigo G., que se curraron unas intervenciones magistrales.

Por supuesto, gracias a M. por ser como es, y que se lo pasó en grande a pesar de tener el pie roto (¡ay, si no hicieras tanto el cabra..!).

Por último, parafraseando a mi amigo G. (que todavía no conoce la existencia de mi blog, supongo que algún día…), espero que, como bien dijiste, M. no se convierta al club de los hombres que no amaban a sus mujeres y que yo no acabe siendo la chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Más bien espero ser la reina en el palacio de las corrientes de aire . Y que dure mucho mi reinado.

No soporto el fútbol, ni la Fórmula 1, ni las motos… Pero el atletismo ya es otra cosa. Éstos sí que son deportistas de verdad, y no los futbolistas. Vaya pedazo de tíos… Desde que vi a Usain Bolt en los Juegos Olímpicos estoy alucinada. Y además de gran deportista, encima es un tío de lo más risueño. Él se lo pasa en grande corriendo, cómo se nota que es caribeño…

Voy a poner el vídeo de su récord del mundo en Berlín de los 100 metros. Todo el mundo debería ver a este hombre corriendo. Alucinante.

Realidad virtual

Cuando estoy muy preocupada o triste por algo, especialmente cuando el grado de preocupación es tan grande que no puedes quitártelo de la cabeza ni durante cinco minutos seguidos, yo utilizo una estrategia de evasión mental que funciona estupendamente: jugar a un juego de ordenador que se llama Los Sims. Para quienes no lo conozcan, este juego consiste en un mundo parecido al nuestro (dentro de las posibilidades de la tecnología y el diseño gráfico), donde eres una persona (o varias) que se dedican a vivir la vida en su mundo virtual. Tienes que comer, dormir, trabajar para ganar dinero, divertirte, relacionarte con otras personas… porque si no haces todas estas cosas, te mueres, igual que en la vida real. Cuando llevas varias horas jugando a Los Sims, llega un momento en que casi te has olvidado de quién eres realmente. Y por tanto, también te olvidas de tu obsesiva preocupación.

Quienes lean esto pueden pensar que jugar a este juego no debe de ser muy bueno para la salud mental, pero siempre será mejor que drogarse, alcoholizarse o volverse loco de pensar. Y a diferencia de la vida real, si cometes un error o algo te sale mal, puedes salir sin guardar y volver al punto en el que lo habías dejado la última vez que guardaste. E incluso si te cansas de ser quien eres, puedes crear otro personaje y ser otra persona distinta a la que fuiste. Imaginaos qué caos si nos permitiesen hacer esto en la vida real. Aunque creo que yo, incluso en los momentos más depresivos, no sería capaz de abandonar a mi personaje para convertirme en otro.

Entradas antiguas »