Cada día que pasa me alegro más de haber aprobado la oposición. Creo que es, sin ninguna duda, una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. Trabajar en la empresa privada puede llegar a ser un verdadero suplicio para muchas personas, y en este sentido creo que los trabajadores deberían estar más protegidos por parte del Estado, ya que el empresario puede hacer prácticamente lo que le dé la gana con su empresa y con los trabajadores que tiene contratados.
Cada vez oigo más quejas hacia la empresa privada por parte de amigos y conocidos. Situaciones verdaderamente injustas que se saltan muchas veces derechos básicos de los trabajadores. Conozco personas cercanas que con dolencias bastante graves no se han cogido la baja por enfermedad por miedo al despido; trabajadores a los que han echado a la calle de un día para otro sin avisar con los 15 días de antelación que estipula la ley; amenazas de despido a empleados por el hecho de querer presentarse a unas oposiciones… Sí, está claro que algunos hechos son denunciables, pero… ¿quién se atreve a denunciar? Lo primero, tienes que pagarte un abogado y nadie te garantiza que vayas a ganar el juicio. Lo segundo, las represalias serían seguras: “¿así qué me has denunciado? pues te vas a cagar, voy a hacer que todas las empresas del sector se enteren y no te contrate ni Dios… “
Los motivos de despido y de acoso profesional o mobbing son de lo más variado; es evidente que si tienes una empresa y un trabajador llega tarde o comete muchos fallos, tienes que plantearte el despido porque ese trabajador no rinde. Pero, ¿es motivo de despido que un trabajador no te caiga bien, que su forma de vestir no te guste, que tenga unas ideas políticas diferentes a las tuyas, o que, simplemente, se te crucen los cables y se te ponga en las narices hacerle la vida imposible?
La falta de sensibilidad y de humanidad de muchos empresarios llega a límites insospechables… Y todo este sufrimiento por un sueldo miserable que muchas veces supera a duras penas los 1.000 euros mensuales.
La verdad es que es un tema que me tiene a mi bastante “asustada” también últimamente. Precisamente porque también en mi entorno no dejo de oir agravios continuos como los que citas. Por añadir a la lista, ya que yo los siento cercanos y por tanto me duelen más, está el amigo que cogió todos sus bártulos y convenció a la novia, que tras unos cuantos lloros accedió. Se trasladaron hace tres o cuatro meses a más de 500 km., y ahora porque no recibe un presupuesto con el que la empresa contaba, a la puta calle (el puesto prometía ser indefinido!!!). También está el amigo que admiro profesionalmente, francamente válido, currante como el que más, etc. Pero sus ideas políticas no van con la empresa semipública a la que pertenece, así que también le largaron. O la que le tocaba que le hicieran fija, simplemente fuera, aunque tu proyecto esté a medias. Y el que la empresa acosa y exige más y más, y si se planta y se enfrenta a ella, los perjudicados son los compañeros que tienen una familia que mantener y no pueden permitirse plantar cara a la empresa. ¿Poner tú los límites porque sabes que es lo justo y aguantar las malas caras de tus compañeros? La teoría es fácil, pero luego el día a día se hace más duro.
Enfin, me he desahogado un poco, aunque me haya limitado a exponer las consecuencias, sin analizar las causas ni la solución. Precisamente tengo que trabajar…
Por cierto, me encantan estas iniciativas que tienes de vez en cuando. Llevo días pensando en llamarte para contarte nuevas. Un besico
Te veo tan guerrera, que me siento muy mayor, a ver que vas a hacer el lunes con tanto empresario, se prudente y contente.
Veo que has puesto un filtro de moderación. Espero que no me censures.
Tranquila, Marina. A tí no te voy a censurar, que eres mi jefa y a ver si me vas a hacer mobbing, jeje
Emi, yo también tengo ganas de hablar contigo. Gracias por aportar tu visión a este tema tan importante y delicado.
Hola, MaiT. Bienvenida a la blogoterapia, este espacio de vanidad y autoreflexión, que te permite mostrar esa otra cara que solo está en tu casa. Si curioseas por ahí puede que encuentres mi diario, pero es solemne y muy serio, ya verás.
¡Gracias, Ricardo! Me ha gustado el término blogoterapia. La verdad es que después de escribir sobre un tema que te preocupa te sientes un poco mejor. Si me das permiso asaltaré tu diario de vez en cuando.
Humm…
ya sé que no es fácil pero hay otras opciones a la oposición o al trabajar para otro. Si decidís ser currantes al menos afiliaros a la CNT.
Sois jóvenes, teneis formación, parece que tb ideas… podeis montar vuestra propia empresa no?
con un par de webs…
Io siempre he trabajado para mi (excepto cuando estaba en la universidad que curraba de secre), hay que saber aguantar los tirones… la incertidumbre… pero la verdad es que es emocionante.
A mi me parece que vosotros sois el futuro y que deberiais cambiar las cosas, no seais tan conservadores! La imaginación al poder leshes! (eso era del 68).
besitos.