Me produce mucha tristeza constatar que, últimamente, los principales temas de conversación de la gente de mi edad se resumen en dos: el trabajo y la hipoteca. Como si no hubiera nada más en nuestras vidas. Tengo un par de amigas que, cuando las veo y les pregunto cómo les va, casi siempre me contestan con frases del tipo: “Bien, pero mucho trabajo”. Y yo no puedo evitar pensar: “Mucho trabajo. ¿Acaso te estoy preguntando por el trabajo? No. Te estoy preguntando cómo estás tú. Y tú eres mucho más que tu trabajo”. Sólo cuando ya llevamos un rato hablando, empiezan a surgir otros temas: la familia, la pareja, los amigos, el cine, los viajes, la música, etc.
El problema es que pasamos mucho más tiempo en el trabajo que con la familia, la pareja, los amigos, en el cine, de viaje, escuchando música, etc. Incluso muchas personas, cuando se encuentran físicamente fuera del trabajo, mentalmente todavía siguen en él. Por eso creo que es básico buscarse aficiones que no tengan absolutamente nada que ver con tu actividad profesional. Incluso ver telebasura es mejor que estar pensando en los problemas del trabajo.
Sé que soy un poco monotemática, pero el tema del mundo laboral es tan complejo que da para escribir ríos de tinta. En un post reciente, la autora del blog El optimismo de la voluntad señalaba que el trabajo es una actividad liberadora y creativa. Bueno… en nuestro caso puede que sí, ya que tenemos la suerte de desarrollar una actividad intelectual. Pero no siempre es así. El trabajo de reponedor de supermercado, por ejemplo, no tiene mucho de artístico (a no ser que coloques las latas de sardinas en forma de pirámide).
En general, yo creo que en mayor o menor medida, el trabajo tiene mucho más de esclavitud que de liberación. Somos esclavos del trabajo porque lo necesitamos para subsistir.
A pesar de todo, me gusta mi trabajo y me reitero en señalar que prefiero trabajar para el Estado que para la empresa privada o como autónomo (Rosa, siento ser tan conservadora, como dices tú). Al menos, mi trabajo tiene un fin social y democrático que siempre me ha parecido de un gran idealismo: la difusión de la cultura. La mayoría de mis amigos, en cambio, se matan a trabajar para que las grandes empresas sigan llenándose los bolsillos.
Tengo una amiga, F., que dice que ella y yo, hagamos el trabajo que hagamos, lo disfrutamos y le ponemos entusiasmo. Por eso no me parce esclavitud lo de reponedor de supermercado y pienso que no hay trabajos esclavizantes, que la esclavitud es subjetiva…
La verdad es que seguro que todo es matizable, y desde luego coincido contigo en que si por debajo de tu tarea diaria hay una idea tan hermosa como la de las bibliotecas, la cosa es mucho mejor.
Lo dicho, y parafraseando aquella vieja frase “no hay trabajos aburridos, sino trabajadores aburridos”
Últimamente estoy muy sensible con el tema del trabajo, pero no por mí, sino por una persona muy cercana que lo está pasando muy mal en el trabajo. Realmente es casi esclavitud lo que esa persona siente cada día cuando se levanta para ir a trabajar.
Yo no se si lo realmente esclavizante son los trabajos o las circunstancias que nos llevan a un trabajo u otro. Pienso que la raiz del problema podría estar en que mucha gente aún está perdida en el momento de elegir su futuro laboral, ya que dependiendo de sus necesidades inmediatas puede irse a caminos que ni por asomo tienen que ver con su personalidad, aptitudes y destrezas. Pienso que no estaría del todo mal que hubiese mas asesoramiento en las escuelas al respecto, es decir, que intentaran encauzar a las personas que no lo tienen claro hacia profesiones en las cuales en el futuro puedan desarrollar mejor sus habilidades y motivarles y apoyarles en ello. Pero bueno esto es una utopía y yo solo soy un loco