La semana pasada, empecé a notar un dolor en una cadera al realizar determinados movimientos y giros con la pierna, como por ejemplo, subir escaleras. No era un dolor fuerte, pero sí una molestia incómoda. Como no se pasaba, decidí ir al médico y ayer acudí a un traumatólogo. Desde que entré en la consulta del médico, hasta esta misma mañana, he vivido uno de los momentos más angustiosos y dolorosos en mucho tiempo.
El médico me hace unas pocas preguntas sobre mi dolencia, me palpa lo zona afectada apresuradamente, y antes de que pueda darme cuenta, me está inyectando algo en la pierna con una aguja que por lo menos medía más de un palmo. Siento un dolor horrible a medida que entra el líquido en mi pierna. Intento preguntarle qué es lo que me ha inyectado y cuál es el diagnóstico, pero el médico es extranjero, habla un español extraño y no entiendo nada de lo que me dice. Sólo sé que me da un volante para que vaya a hacerme una radiografía y se le traiga al día siguiente.
Me dirijo a la zona de rayos X del hospital. Mientras espero mi turno, empiezo a sentir un dolor intenso que comienza en el lugar del pinchazo y me baja por toda la pierna. El dolor es cada vez más insoportable.
Al poco rato, me encuentro sola en la calle, con una radiografía probablemente inservible en la mano, cojeando y llorando del dolor, buscando desesperadamente un cajero automático porque no tenía dinero para coger un taxi que me llevara a casa. Estoy tan distraída y concentrada en el dolor, que cruzo una calle con el semáforo en rojo (yo sólo había visto el paso de cebra pintado en el suelo, pero no el semáforo). Un coche frena en seco, y sus ocupantes empiezan a pitarme y a decirme cosas no muy bonitas por la ventanilla (con toda la razón del mundo, claro).
Por fin consigo el dinero y cojo un taxi. De camino a casa empiezo a “rallarme” muchísimo. No puedo evitar pensar que, en caso de que me quedara coja y tuviera que denunciar al médico por negligencia, no tendría ninguna prueba documental para justificar que yo estuve en la consulta. En la radiografía que acaban de hacerme, en lugar de poner el nombre del doctor que me la ha mandado, pone “Doctor externo”, lo cual es mentira, porque ese médico trabaja en el mismo hospital donde me acaban de hacer la prueba.
Cuando llego a casa, me tumbo en el sofá muerta de dolor. Al poco rato, viene mi novio y me sugiere que vayamo al médico de cabecera para preguntarle si es normal que una inyección pueda provocarme tanto dolor, cuando se supone que debería aliviarme. Le hago caso, y nos vamos ver a mi médico de cabecera. Ya en la consulta, éste viene a decirnos, de un modo bastante sutil (supongo que para no dejar al otro médico a la altura del betún), que me han pinchado mal y que ha debido de afectarme a algún nervio, pero que no me preocupe, que lo normal es que el dolor vaya remitiendo. Me siento muy ridícula porque no puedo darle explicaciones ni de lo que me ha inyectado, ni del diagnóstico. Es una situación bastante absurda.
Para colmo de males, ayer tuve dos meteduras de pata de esas que, cuando te das cuenta, ya es un poco tarde para arreglarlo, aunque tú no lo hayas hecho ni mucho menos con mala intención. Una de las meteduras de pata se produce en la consulta del médico de cabecera que intenta subsanar el error cometido por el médico especialista incompetente. En fin… yo soy así de inútil a veces; la reina de las meteduras de pata. Podéis avisarme si alguna vez quéréis “cagarla” y no se os ocurre cómo.
Aun a riesgo de cogerme una sobredosis, por la noche me tomo un nolotil para poder dormir algo. Sólo cruzo los dedos para que no haga reacción con el líquido infernal que me han metido en el cuerpo.
En fin… un día fantástico. Por lo menos hoy estoy mejor, aunque sigo con mi dolor inicial y tengo la pierna como adormecida. Por cierto, al que quiera conservar su salud puedo decirle el nombre y apellidos del “matasanos” en cuestión.
Me has puesto los pelos de punta. ¡Qué animal el tío! Solo por curiosidad, ¿Medicina privada o pública?.
Medicina privada. Pero vamos, que de la pública también he oído cosas como ésta o peores.
El problema está cuando la medicina deja de ser algo humano para convertirse en un trabajo mecánico y sobresaturado, en el que lo único que importa es quitarse de encima al paciente. Pienso que un médico es alguien en quien depositas toda tu confianza antes de saber si es bueno o malo. Creo que tan solo con escucharte y explicarte bien que te puede estar pasando ya sales medio curado, o por lo menos psicologicamente. Bueno, menos yo que solo soy un loco
El error y la ineficacia no están reservados a ninguna clase social ni profesional. Afortunadamente la naturaleza es bastante fuerte y suele superar esos errores, aunque a veces hace también mucho dacho moral, porque erosionan la confianza normal en los profesionales.
Per ya estás de vacaciones, date al opio y disfruta lo que puedas. Hasta la vuelta
Vitamina B12, eso es lo que te inyectó lo más probablemente, duele que te c… En una ocasión fuí a urgencias y me pasó algo similar, solo que no pude llorar porque a la salida me esperaba mi hijo con la ilusión de que iban a curar a su mamá… y en cuanto me vió rompió en un llanto inconsolable…
por si te interesa la vitamina B12 cristaliza y realmente la sensación es de que te están clavando cristales a lo largo de toda la pierna…
besito