Esta mañana he formado parte de un tribunal de selección de personal, lo cual ha resultado una experiencia nueva para mí. Hoy ha sido la primera vez en mi vida que he pasado por esta situación “viendo los toros desde la barrera”, con la tranquilidad del que no se juega nada. Y esto me ha hecho pensar y recordar muchas cosas.
Hace exactamente cinco años me presenté a una selección de personal para trabajar 6 meses en la Administración Pública, en un archivo, exactamente en las mismas condiciones que las personas que han acudido hoy a las entrevistas. Sólo cinco años. Entonces yo estaba empezando a preparar las oposiciones, tenía 24 años, muchos nervios y muy poca experiencia profesional. Nos hicieron una entrevista y un examen tipo test de archivística. Me seleccionaron. Y trabajé 6 meses en el archivo. Y luego me fui al paro. Y no tardé mucho en darme cuenta de que si no preparaba las oposiciones era probable que me pasara el resto de mi vida trabajando de aquella manera, 6 meses en un sitio, otros 6 en otro… Y así.
Creo que ya lo comenté anteriormente, pero al vivir experiencias como la de hoy vuelvo a darme cuenta una vez más del gran acierto que tuve al prepararme las oposiciones. Quizá la mejor decisión de mi vida. Hace cinco años ni me hubiera imaginado que no mucho tiempo después yo estaría al otro lado, seleccionando y no siendo seleccionada.
Uno a uno iban pasando, cada uno con sus historias personales. Todos necesitados de trabajo. Y me ha producido cierta pena que algunas personas con currículos brillantes estuvieran allí, aspirando a un puesto de trabajo que sólo les va a dar de comer 6 meses. ¿Qué solucionan 6 meses? Mis compañeros de tribunal me han dicho: “Bueno, M., algo es algo, por lo menos trabajan 6 meses”. No sé… Creo que las cosas deberían ser de otra manera. Alguien en este país debería hacer algo con el tema del trabajo. A lo mejor lo veo todo un poco negro hoy, pero creo que no se puede llevar una vida estable y segura trabajando unos meses al año.
Es cierto lo que dices, ayer me encontré con C. que trabaja para una de las empresas que están ahora en la BNE. Lleva mil años catalogando, pero toda su experiencia no le servirá de nada si como se comenta se comienza a reducir la externalización (a propósito, ¡vaya palabreja!).
Y en esas condiciones, la gente paga hipotecas, tiene hijos (aunque pocos y tarde). Es difícil ser animoso y sobre todo ser rebelde en esa tesitura.
En pocos años (desde una perspectiva histórica) se ha pasado de pasar toda la vida laboral en un puesto de trabajo a esta continua precariedad. Y dependiendo de los temperamentos esa falta de estabilidad destroza psicológicamente, aunque nuestra esencia sea la adaptación y terminemos adaptándonos a todo.
Esa petición de que alguien haga algo, aunque un poco ingenua, es también la mía. Pero quizás somos nosotros los que tenemos que hacerlo, más que pedirlo. Y está claro que en unos años o le echamos imaginación y le damos la vuelta al mercado laboral o nos vamos al infierno.
Yo he sido tribunal de oposición, recientemente. No es la misma experiencia, porque estás dando acceso a un trabajo digno y estable, aunque no muy bien pagado. La responsabilidad es un poco mayor, eso sé, porque estás solucionándole la vida a uno, y mandando a otros muchos a no sé sabe dónde, a un trabajo malpagado en el mejor de los casos.