Hace unos días terminé de leer El día que Nietzsche lloró, de Irvin D. Yalom. Es una novela que me recomendó leer mi tía R. hace ya unos cuantos años. Mi tía R. es psicóloga, y después de haber leído esta novela, creo que bien puede considerarse un libro fetiche para psicólogos, psiquiatras, y también estudiosos o aficionados a la filosofía. A quienes no ejercemos ninguna de estas profesiones tampoco nos viene mal leer esta novela, pues te hace reflexionar mucho sobre la vida, además de servir como fuente de información sobre las teorías filosóficas de Nietzsche, los comienzos del psicoanálisis y sobre la vida de una galería de personajes históricos muy interesantes como Joseph Breuer (médico vienés de finales del siglo XIX), el conocidísimo inventor del psicoanálisis Sigmund Freud, la escritora Lou Salomé y por supuesto el filósofo Friedrich Nietzsche.
La mayor parte de los datos personales que se dan en esta novela sobre sus personajes son reales, lo cual me sorprendió cuando me enteré de ello al terminar el libro y leer la nota final del autor. Lo único que no es real es la relación entre Joseph Breuer y Friedrich Nietzcshe, que por otro lado, es el tema principal de la novela: un Friedrich Nietzsche aquejado de fuertes migrañas acude a la consulta del prestigioso doctor Breuer. Lo que no sabe Nietzsche es que ha llegado hasta allí como resultado de un complot urdido por una antigua amiga y enamorada suya, Lou Salomé, que teme que Nietzsche se suicide debido a su “desesperación” provocada por su soledad y las traiciones sufridas. Lou Salomé le pide a Breuer que “psicoanalice” a Nietzsche sin que éste se entere para tratar de curar su “desesperación”. El motivo por el que Lou acude a Breuer radica en que el médico vienés había tratado a una chica sus problemas psicológicos a través del diálogo, lo cual, para la época en la que se desarrolla el libro, era toda una novedad ya que no existía la psicoterapia. El caso de esta chica, Bertha Pappenheim, por lo visto fue real. Breuer trató a esta mujer (a la que llamaba en clave Anna O. para preservar su identidad) y el análisis de este caso dio origen a la publicación de una obra conjunta de Breuer y Freud, Estudios sobre la histeria. En la novela, Bertha Pappenheim desempeña un papel fundamental.
Es un libro fácil de comprender a pesar de la profundidad de los temas que trata. Culauier persona, aunque desconozca por completo las teorías de Nietzsche, puede leer esta novela y entenderla perfectamnte. Eso sí, si no estás muy “puesta” en filosofía, como es mi caso, puedes tardar bastante en leerla, ya que la mayor parte del libro se basa en diálogos entre Nietzsche y Breuer, donde se tocan muchas de las teorías del filósofo. Entre ellas se pueden encontrar algunos secretos para encontrar la felicidad y la calma espiritual. El propio protagonista encuentra su felicidad cuando descubre una de las máximas de Nietzsche: amor fati (ama tu destino). Esta idea entronca con la del eterno retorno: si nuestra vida se repitiera de forma idéntica una y otra vez durante toda la eternidad, ¿no intentarías cambiar a toda costa aquello que odias de ella? ¿No intentarías crearte un destino que pudieras amar?
Mi generación tuvo muy mitificada a todo ese conjunto de personajes, como Freud, Nietzsche, etc. y he leído varias obras en las que Lou Salomé aparece de verdad o reinventada. No cabe duda que el psicoanálisis representó una revolución enorme, pero también es cierto que posteriormente se ha abusado tanto de los conceptos que le son consubstanciales, que en cierto modo se ha llegado a una saturación e incluso a una contestación de algunos de sus presupuestos teóricos, aunque la mayoría de ellos son incontestables.
En relación con estas lecturas psicológicas, hace poco leí la obra El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de Olivier Sacks; que trata varios trastornos neurológicos de un modo muy literario. Es una lectura que recomiendo siempre porque muestra como el ser humano es un puzzle multifacetado en perpetuo juego de equilibrio y desequilibrio.
En mis épocas de instituto era un fan de Nietszche. Era tan radical, tan absoluto. Hoy ya casi no me acuerdo de nada, excepto del eterno retorno. La casualidad es que estoy leyendo ahora “El mundo de Sofía”, también una historia de la filosofía novelada, a un nivel creo mucho más “amigable” todavía que tu libro.