Si estáis aburridos en casa un fin de semana o una calurosa y larga tarde de verano, os recomiendo que compréis unas estradas y vayáis a ver alguna de las obras del grupo teatral Yllana. Son increíblemente buenos. Antes de verlos la primera vez, no estaba muy segura de que fueran a gustarme, ya que sus representaciones consisten en teatro sin diálogos. Su forma de expresarse se basa exclusivamente en la mímica, en la música y efectos de sonido que reproduce el técnico, y en la cantidad de ruidos y onomatopeyas que los propios actores generan con sus gargantas. Creo que hay que ser un gran actor para saber divertir a la gente de esta manera y, sobre todo, un gran director y creador de espectáculos, con una imaginación y creatividad desbordantes.
El año pasado fui a ver 666, mi primera obra de Yllana. Creo que nunca me he reído tanto en un teatro. Es una obra llena de humor negro salvaje, donde los personajes son cuatro presidiarios que esperan su ejecución en el corredor de la muerte. Lo que podría ser el argumento de un drama, aquí se convierte en comedia y parodia. Y bajo las risas y las alusiones satíricas a la muerte, la violencia y el sexo, se puede encontrar también una mirada crítica obvia (fundamentalmente contra la violencia y la pena de muerte). Una muestra de esta genialidad que he encontrado en YouTube:
El pasado fin de semana fui a ver Zoo, tan divertida como 666, pero mucho menos fuerte, ya que se trata de una obra para todos los públicos, en principio dirigida a los niños. El argumento se basa en la visita de cuatro exploradores a una isla virgen donde se encuentran todo tipo de animales exóticos y peligrosos. Los mismos cuatro actores representan el papel de los exploradores y también el de los animales (gorilas, leones, pájaros…). El sketch de los pájaros es de lo mejor que he visto. Buenísimo.
Los actores de Yllana se mezclan a menudo con el público, y para la representación, no sólo utilizan el escenario, sino también la zona de butacas. Junto con su guión preestablecido, utilizan mucho su propia imaginación y capacidad de improvisación para interactuar en determinados momentos con el público (cuando los ves pasearse por las butacas, los espectadores menos atrevidos nos encogemos un poquito en nuestros sitios, intentando pasar desapercibidos…).
En fin… muy recomendable. Además, el precio de las entradas es muy asequible y el teatro, el Alfil, es pequeñito y muy acogedor.
Dejo también el vídeo promocional de Zoo, para poneros la miel en los labios:
Mi señora ya la ha seleccionado para ir a verla con los niños, al menos con Héctor. A Ana la veo muy pequeña. Mi tira un poco para atrás que dure 90 minutos. ¿Viste niños de esa edad en la función (2-4 años)?
Había bastantes niños, pero tan pequeños no sabría decirte. Delante de nosotros había una niña que se asustó en algunos momentos… La obra no da nada de miedo, pero claro, una niña muy pequeña sí podría llegar a asustarse, aburrise, etc.
Gracias por tu recomendación, la tendré en cuenta.